Hay un momento en la vida
en que todo lo construido
empieza a pesar más de lo que libera.
No es fracaso.
Es una señal.
La señal de que lo que viene
no se parece a lo que vino.
Que la siguiente etapa
no se sostiene sobre los hombros.
Se gobierna desde otro poder.
MLI existe para esa nueva etapa.
Posición soberana
ejercida sin concesiones.